Expulsión

La expulsión destruye a los espíritus, acabando con su presencia en los planos físicos y astral. La expulsión es una Acción compleja exclusiva. Un practicante de la magia de cualquier tradición puede expulsar espíritus de cualquier tipo.

El que realiza la expulsión debe hacer un chequeo de Invocación contra un número objetivo igual a la Energía del espíritu. Si el que realiza la expulsión es también el invocador del espíritu, añade su Carisma a este chequeo. Los focos espíritu y los modificadores por tótem también se aplican, El espíritu hace un chequeo de Energía contra un número objetivo igual al atributo Magia de quien intenta expulsarle.

si el espíritu obtiene más éxitos se reducirá temporalmente el atributo Magia de quien realiza la expulsión en 1 por cada éxito de diferencia. Si es quien intenta la expulsión el que tiene más éxitos, se reduce la Energía del espíritu en 1 punto por cada éxito neto. Los empates no benefician a ninguna parte y la contienda continúa.

El ganador decide si quiere afrontar otro asalto. Si es así, ningún contendiente puede hacer nada hasta la siguiente Fase de combate del ganador; permanecen enzarzados en combate mágico.

Repite el proceso hasta que uno de los contendientes supere al otro (reduciendo el atributo Magia o la Energía a 0), o el ganador de un asalto decida terminar con la lucha. Si la Energía del espíritu llega a 0 será destruido. Si el atributo Magia de quien intenta la expulsión llega a 0, el personaje recibe daño Mortal de aturdimiento (Ma) y pierde el conocimiento; el espíritu es libre de ir donde quiera. Además, el practicante mágico debe hacer un chequeo por pérdida de magia. Generalmente, cuando un espíritu decida acabar con una contienda será para huir. No obstante, las circunstancias pueden dictar acciones distintas.

El atributo Magia o la Energía que se reduce por la expulsión se recupera al ritmo de 1 punto por hora.

Unless otherwise stated, the content of this page is licensed under Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 License